Entrevista a Andreas Korte

ENTREVISTA A  ANDREAS KORTE

By Isabela Herranz

En 1989 Andreas Korte revolucionó la terapia floral con esencias de Orquídeas del Amazonas elaboradas mediante el método del cristal. En 1991 desarrolló la primera esencia mundial de delfines, Delph. Ahora se enfrenta a una lucha desigual con las multinacionales que aspiran a “controlar” el mercado en expansión de las esencias vibratorias. Su empeño vital es transmitir un mensaje de protección a la naturaleza.

PRESENTACIÓN: Risueño, con una sencillez y humildad pasmosas, el botánico alemán Andreas Korte nos habla de su trabajo con esencias de orquídeas y animales en un español muy fluido, a pesar de que afirma no haberlo estudiado nunca (le ocurre igual con otros cuatro idiomas), todos ellos aprendidos “de oído”. Cuando le preguntamos cómo se siente por haber revolucionado la terapia floral y estar considerado como el mayor innovador en este campo después de Edward Bach, no parece conceder ninguna importancia a ese hecho.

En la actualidad su sistema de esencias recoge una amplia gama de plantas silvestres en tres continentes (África, Sudáfrica y Europa), así como esencias de animales marinos como delfines y ballenas. Cuenta divertido que en los controles de los aeropuertos se suelen bloquear los aparatos cuando pasa con su maletín lleno de esencias. ¡Tan intenso es su campo vibracional!

I.H.: Háblenos de su periplo personal. ¿Cómo llegó al mundo de las esencias?

A.K.: De niño viví con mis padres en una zona boscosa colindante con el lago Constanza. Siempre me sentí muy próximo a las plantas e intuía que algún día haría algún trabajo en relación con ellas. Por eso estudié botánica. Un buen día alguien me habló de las esencias florales del doctor Bach y comprendí que esa era la vía que deseaba investigar. Tenía 20 años. Empecé a explorarlas como un hobby sin saber muy bien cómo ampliar ese conocimiento. Luego trabajé en Francia en un centro con muchos enfermos. Fue una formación psicológica intensiva para mí y me planteé que debía encontrar nuevas fórmulas para paliar el dolor humano. Fue entonces cuándo decidí a qué me iba a dedicar. Cuando volví a casa experimenté con las plantas de mi zona y tiempo después con plantas del Mediterráneo. El paso siguiente fue un viaje a Colombia por una invitación de la universidad: en 1989 empecé a trabajar con orquídeas en el Amazonas.

I.H.: ¿Cómo se le ocurrió elaborar esencias con el método del cristal? ¿En qué consiste dicho método? A.K.: Siempre tuve claro que no quería cortar las flores. Pensaba que eso no era preciso para elaborar una esencia y se me ocurrió que con una geoda las partículas de luz de luz (quarks) de las flores podrían conducirse directamente a través del cristal al agua. Así evitamos la muerte de la planta que de esta forma no forma parte de la información de la esencia. El doctor japonés Emoto ha demostrado de qué manera la estructura de las moléculas del agua cambia por medio de este método. Las esencias de orquídeas elaboradas así llevan más de quince años probándose en muchos países del mundo con resultados positivos. Mientras las flores actúan en el nivel emocional, las orquídeas tienen una acción más elevada ya que crecen en lo alto, expanden la conciencia, trabajan en los chakras superiores, tienen un nivel energéticamente más elevado que las otras plantas.

I.H.: ¿Cómo llegó a las esencias de animales? ¿Pasó mucho tiempo?
A.K.: No, no tanto. En 1989 elaboramos las primeras esencias de orquídeas y la primera esencia de delfín la obtuvimos en 1991. No tenía previsto trabajar con animales, fue algo que surgió por sí sólo. Estaba haciendo un curso en la universidad de La Laguna (Tenerife) y llegó una persona con unos nuevos preparados. Leyó un mensaje con unas informaciones muy valiosas que me hicieron regresar al Amazonas. Una noche de luna llena en que viajaba en barco por la costa del Norte, vi muchos delfines y me lancé al agua a nadar con ellos. Sentí un empujón energético tan intenso que se me ocurrió hacer esencia de delfín. Parecían llegar de todos lados, cientos de ellos congregados para que pudiera hacer la esencia, muy cerca de mí. Es increíble la fuerza de la naturaleza. He seguido comprobándolo en los años posteriores. También con otros animales, es como un milagro. La naturaleza participa en todo esto. Una vez en un lago de la Selva Negra donde me disponía a elaborar esencia de rana, ocurrió que al iniciar el trabajo todas empezaron a cantar al unísono y terminaron el concierto cuando había finalizado mi trabajo. Cuando ves cosas así, te faltan palabras.

I.H. ¿Con qué otros animales ha tenido experiencias fuertes a la hora de elaborar sus esencias? ¿Cómo las elabora?
A.K.: Con todos… Por ejemplo, mientras hacía mi trabajo con un oso, se puso de pie sobre las patas traseras exponiéndome el chacra del corazón. Cuando terminé descendió. Es increíble cómo participan los animales. Respecto al proceso de elaboración de las esencias prefiero no hablar de estas cosas… secreto de la fórmula de Coca-Cola… (ríe). Bueno, diré que sólo lo hago con animales no cautivos que viven libres en la naturaleza. Me comunico con el animal muy cerca. El reino animal está más evolucionado que el vegetal de forma que las esencias de animales tienen mayor poder vibracional. Para nosotros son como un espejo en el que nos reflejamos aunque sólo sea una fracción. Sus esencias nos sanan. Todos los animales tienen aspectos que nos ayudan a sanar. El delfín es un ejemplo clásico. Todo el mundo le quiere. Estoy convencido de que en el futuro vamos a trabajar más con los animales. Es muy importante una reconciliación entre hombre y animal; es nuestra asignatura pendiente.

I.H.: ¿Ha tenido algunas experiencias especiales con la flora y la fauna africanas?
A.K.: Hice mi primer viaje al centro de África para buscar una planta cuyo hábitat era muy inhóspito y de difícil acceso. Tardé un año en planificarlo. Cuando seguí llegar descubrí que era una zona casi deshabitada, devastada por el sida y la guerra. Mi guía sólo pudo comprar plátanos antes de internarnos en la montaña. Cuando llegamos estaba totalmente a-go-ta-do, empezando a tirar de la reserva de agua que llevaba para hacer la esencia. Ya me habían avisado que un año antes otro alemán había sido encontrado muerto en la región… En un estado de total desesperación, entre nubes de insectos y arbustos espinosos, al final de mis fuerzas y empezando a sentir que estaba loco por haberme desplazado hasta allí. Así fue cómo percibí la “esencia límite” de aquella planta que brinda gran apoyo energético al sistema inmunológico –es la K9 del catálogo- y que luego descubrimos a tan sólo dos kilómetros de distancia. Cuando empecé a pedir “luz” para poder elaborar la esencia porque atardecía y se iniciaba la estación de lluvia torrencial y no tenía fuerzas para regresar, mi guía salió corriendo al oírme hablar con la planta… Después me planteé regresar para elaborar esencias de animales porque hay muchos en peligro de extinción, incluso los que viven en reservas naturales. Es preciso hacer algo para salvar la biodiversidad. Este conocimiento debe llevarse a África donde hay zonas a punto de la exterminación por el sida, etcétera. Las cifras oficiales que nos dan no son ciertas. He establecido contacto con personas del estamento médico interesadas en aplicar estas esencias, pero es un proceso lento.
I.H.: También elabora esencias de gemas y metales, ¿el proceso es similar al de orquídeas y animales? ¿Para qué las recomienda?
A.K.: El tiempo de elaboración es mucho más largo que el de una flor… por lo menos un mes. Están indicadas para personas debilitadas, con bloqueos físicos, que precisen contactar con la energía de la tierra y tiendan a la evasión mental.

I.H.: Con respecto a los productos contaminantes, psicofármacos, etcétera, que están tan extendidos en el mundo occidental, ¿qué aconseja?
A.K.: Hay esencias antidroga elaboradas con las flores de las mismas plantas que se emplean para extraer la droga. Limpian el cuerpo y los cuerpos energéticos de la información de la droga. Sin embargo, no funcionan en todos los casos. Un heroinómano no se va a curar sólo con tomar esencia de ADF, amapola; no es suficientemente fuerte debido a la fuerte dependencia física que le ocasiona la droga. Es más fácil cuando la dependencia es psíquica.

 I.H.: ¿Cómo se llega a comprender la esencia de una orquídea, un animal o una gema, es decir, cómo averigua su valor terapéutico? ¿No se dejará llevar por ideas preconcebidas con respecto a la flor, etcétera?
A.K.: Entre las miles y miles de especies vegetales y animales normalmente sólo trabajo con aquellas que siento que “me llaman”. Con frecuencia las primeras impresiones que obtengo son muy difíciles de describir con palabras. Con las orquídeas, por ejemplo, estamos tocando niveles sutiles y energéticos muy elevados, cuando no desconocidos. Una primera información te llega en el momento de la elaboración, pero luego es preciso hacer un trabajo que suele llevar años y debe hacerse en equipo interactivo de terapeutas, científicos, etcétera, de diferentes países. Ya tenemos escuelas en Japón, Alemania, Austria, Francia, Argentina, Uruguay, Polonia… De vez en cuando organizamos congresos para intercambiar información y presentar los resultados de las diferentes investigaciones. Además de divulgar este conocimiento, mi laboratorio Korte-Phi está implicado en trabajos de activación de aguas e investigaciones del tratamiento ambiental en Chernobil y Tokay (Japón), y apoya proyectos de protección ambiental de la jungla amazónica. En lugares muy contaminados por catástrofes naturales, ataques terroristas, epidemias, etcétera, hemos comprobado que la esencia de delfín actúa maravillosamente. Pero esta es tarea de grupo; hay muchas personas implicadas, no puedo hacerlo solo.

I.H.: ¿En qué está centrado su trabajo actualmente?
A.K.: En investigación y elaboración de esencias madre, así como control de calidad. Tengo que reponer continuamente el material. También imparto cursos por todo el mundo y publico algunos ensayos sobre dichas investigaciones… Considero que mi trabajo con esencias florales está básicamente terminado, pero en cambio queda mucho por hacer en el campo de las esencias animales. Ahora estoy investigando con esencia de caimán. Por otro lado, me he visto obligado a trasladar mi laboratorio a terreno holandés y esto es fuente de trabajo extra, además de complicaciones…
I.H.: ¿A qué se refiere? ¿Algún problema legal?
A.K.: No exactamente. Todo empezó alrededor de 1995 con el centro Edward Bach de Inglaterra que ahora ha sido absorbido por Nelson. Esta multinacional pretende acaparar el mercado de esencias vibracionales y acabar con los pequeños productores. Siempre que organizamos un congreso sufrimos ataques. Debido a cambios en la legislación muchos de ellos han tenido que salir de Alemania, incluidos nosotros. De forma que gracias a Nelson estamos ahora ubicados en Holanda.
I.H.: ¿Qué opina de la expansión actual del reino de las esencias? Ya hay cientos de ellas. ¿Cuáles considera más recomendables o necesarias al margen de las esencias clásicas, es decir, las del doctor Bach?
A.K.: Bueno, también hay millones de personas en el planeta Tierra y cada uno es individual, ¿por qué no íbamos a elaborar esencias recurriendo a lo que nos ofrece la naturaleza libremente? Su empleo depende de las dolencias a tratar y de lo requiera o precise el paciente. Las esencias de cactus son muy eficaces para el estrés, por ejemplo, pero también hay otras para equilibrar el chakra del corazón, o trabajar sobre aspectos varios de la sexualidad. No recomiendo a nadie que comience con orquídeas. Cuando ya se tiene experiencia con terapia floral, entonces se pueden probar. Sin embargo, no sólo ayudan en aspectos de apertura espiritual, sino que nos ayudan a veces para el tratamiento del dolor crónico, especialmente de espalda. Las de animales en cambio actúan más en niveles psicológicos, ya que reflejan una parte de nuestra ánima. De todos modos, no hay que estar tomándolas continuamente, yo no lo hago, sólo cuando las necesito… En los viajes, o si me siento mal por algo. Pero normalmente no las necesito. Para mí la mejor medicina es estar en contacto con la naturaleza.

DATOS DE INTERÉS:  

Distribuidor en España de esencias Korte-Phi:

cpsnatural@cpsnatural.com; telf: 91 8463948.

ORQUÍDEAS DEL AMAZONAS “A las esencias de Bach y segunda generación les agradezco el haberme procurado la motivación y empeño para adentrarme en la comprensión de la vida emocional; a las orquídeas, el pasaje y definitivo compromiso con mi realización espiritual, la inefable percepción de cómo mi cuerpo, mente y espíritu pueden caminar en una única dirección. Desde mi punto de vista se trata de la joya de la terapia floral”. El comentario que antecede es de la prestigiosa terapeuta floral Susana Veilati. Su valoración de las esencias de orquídeas no puede ser más clarificadora y elogiosa.
Estos elixires que Andreas Korte ofreció al mundo a comienzos de los años noventa no sólo revolucionaron el campo de la terapia floral, sino que han permitido a miles de personas superar las dificultades que surgen en el camino de su evolución espiritual: crisis existenciales, falta de auto-realización, pérdida de fe, deterioro de la voluntad en la práctica contemplativa (meditación, yoga, etcétera); materialismo espiritual; problemas en la integración de fuertes vivencias  espirituales…

Nos encontramos, pues, ante un grupo floral de elevada calidad vibratoria que ha abierto nuevas áreas de exploración y trabajo terapéutico. Casi en su totalidad las veinte orquídeas del sistema son epífitas, es decir, no están enraizadas en la tierra si no que crecen en las ramas superiores de los árboles amazónicos y se alimentan de sustancia orgánica, luz y humedad.
El laboratorio Korte-Phi Essences recomienda no probar estos elixires ni los de animales antes de familiarizarse con los efectos de las esencias florales clásicas. En cualquier caso, sugieren probarlas siempre por medio de un test kinesiológico y test del péndulo. Además de tomarse por vía oral, pueden emplearse externamente sobre zonas reflejas de la piel (chakras), o bien ser disueltas en el agua del baño. Se ocupan de acompañar al ser por los intrincados y sutiles senderos del alma, pero también son beneficiosos para animales y plantas.

José Luis Rodero Jurado
NATURÓPATA.
Homeopatía. Masaje.
Acupuntura.  Nutrición.
c/ Abades, 16, bajo B.
41001-Sevilla
Telf. 954.43.71.27—650.34.58.57
e-mail: saludvital@saludvital.net

 

 

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“La Terapia Floral es para conocerse a sí mismo” 2ª parte

El Trabajo Terapéutico

¿En qué consiste el trabajo floral?
El terapeuta floral no es un sanador, ni curandero, es un educador; es decir ayuda a la persona a que conozca su mapa emocional. y que, en última instancia, el paciente pueda asociar la emoción que desencadena un síntoma. Se intenta que la persona sea parte proactiva de su curación, que se conozca y, al conocer su mundo emocional, pueda reconocer la causa emocional de los síntomas.
Después puede, incluso sin flores, “curarse a sí mismo”,
conociéndose a sí mismo. Esa es la verdadera labor del terapeuta floral. Por eso, cada vez que uno va a hacer una entrevista, tiene que explicarle al paciente qué va a tomar y para qué es. Ahora, como a nadie le gusta que le señalen sus defectos, hay que decirlo con virtud.

Muchas veces, la gente se queda pegada en el defecto, asocian la flor con el defecto, pero las flores actúan por polaridad, desarrollan una virtud donde hay un defecto. Eso es lo que realmente hacen las flores, o sea, en última instancia, las flores son una herramienta de autoconocimiento, siempre y cuando la terapeuta haga
el trabajo de explicarle al paciente lo que toma y para qué. Si no, la persona se decepciona, y hasta puede pensar que las flores actúan como efecto placebo, que mientras se tomen con fe funcionan, pero que después pierden su efecto.

Pareciera haber un auge de la terapia floral en Chile, ¿es eso efectivo?
Sí, por eso hay que cuidarlo. Yo creo que tiene que ver con los resultados, del boca a boca. Cuando empecé a hacer los cursos de flores, pensé que cuando formara el 1% de la población de Santiago, me retiraría y me iría a mi casa. Y resulta que esto no para, cada vez hay más demanda por cursos y terapia floral.

¿Cuáles son los riesgos?
Que sea una moda. Eso ya se ha vivido en otros países. En Argentina, antes de su crisis económica, tú ibas a un congreso de terapia floral y te encontrabas con 2.000 ó 3.000 personas. Vino la crisis y se quedó la gente que tenía que quedarse. El año antepasado, en el mismo Congreso, no había más de 120 personas….porque pasó la moda.
Por eso, es básico que toda persona que haga un curso de terapia floral, haga el curso de ética, donde se encuentra la filosofía de Bach.

Formación de los Terapeutas

¿Qué formación debería tener un terapeuta floral?
Conocer la filosofía de Bach. El tema no es conocer las flores: uno compra un libro y tiene una buena descripción de las flores, sino conocer el respaldo teórico-filosófico que sustenta la terapia floral; porque la terapia no son aspirinas para sacar un dolor, sino una herramienta de autoconocimiento, una herramienta de ampliación
de la conciencia, para que pueda ver en mí lo que antes no veía. Si yo antes era una persona intolerante y no me daba cuenta de eso, bueno, con las flores ahora me voy a dar cuenta de que estoy siendo intolerante. O, si yo era una persona impaciente, irascible porque la gente lenta me molestaba, al tomar flores empiezo a aceptar el ritmo de los demás, me vuelvo tolerante al ritmo. Puede haber
intolerancia al modo de cómo la gente hace las cosas, al ritmo o a la gente en sí, o bien miedo a la gente. Entonces, la finalidad de las flores es, en última instancia, que la persona se conozca a sí misma.

¿Cuáles son las condiciones que debe reunir un buen terapeuta floral?
En general, la gente cree que debe tener condiciones de tipo cognitivo, pero la única condición es querer ayudar al otro; tener capacidad para acoger, para escuchar y ayudar al prójimo.

¿Por qué, en general, los cursos son tan extensos?
Las 38 flores se aprenden en un rato, con buena memoria se aprenden en medio día; en sí el tema son las emociones. Yo creo que hacer un curso de flores en Argentina, con 3 meses basta, porque saben de las emociones, expresan sus emociones, pero nosotros no. Hay un desconocimiento total del mundo emocional. Por un problema cultural, tenemos mucha represión de las emociones, ni siquiera las nombramos por su nombre. El curso, en realidad, no es para conocer las flores, es para conocer, relacionar y conectarnos con las emociones.

Creo que uno de los peores problemas que veo en los cursos cortos es que la gente no se hace terapia, no se conoce a sí misma, no tiene alguien que le ayude a conocerse y, por lo tanto, no va a poder ser
un buen terapeuta.

Yo tengo una ex alumna que ha hecho todos los cursos, se sabe todas las flores, pero es incapaz de hacer un diagnóstico: es sólo mente y no se conecta con las emociones.

¿Qué pasa con la gente que sólo quiere ganar dinero con esto?
Soy una convencida de que la energía todo lo va arreglando; a la gente que quiere sólo ganar dinero, le llegan pocos pacientes o no le llegan pacientes. Yo lo veo con mis propias alumnas que egresan, las que realmente desean ayudar al prójimo son las que tienen más pacientes y son las primeras que abren consulta y se independizan.

¿Es posible autoprescribirse esencias?
Sí, se puede, siempre y cuando uno quiera trabajar cosas puntuales.
El miedo a un examen, o cosas así; pero conocerse a sí mismo, es difícil, porque uno se pisa la cola. Yo perdí como 8 ó 10 años; sin referencia, uno va dando vueltas en círculo.

En el mercado están representadas varias marcas de flores de Bach, ¿son todas iguales? ¿En qué debe fijarse el público antes de comprar una determinada marca?
En lo personal, yo compraría cualquier marca europea, porque con seguridad son las mismas flores que utilizó Bach. Pero si me venden un Agrimony o un Wilow hecho en Chile, no, porque yo sé que no es lo mismo, pues no es la misma especie.

Trabajo Social

¿Existe alguna dimensión social en el trabajo que realiza la Escuela?
Sí, tenemos formación de terapeutas florales con personas que trabajan y que tienen mucha capacidad de ayuda en los policlínicos municipalizados. En los policlínicos, les enseñan a algunas personas a poner inyecciones, a curar heridas, y ellas son las que hacen los domicilios, no porque sean empleadas del Ministerio de Salud, sino porque tienen mucha capacidad de entrega. Algunos de éstos en donde
hemos formado terapeutas están ubicados en La Victoria, en La Legua, en El Bosque. También se han formado terapeutas florales para instituciones: por ejemplo, para el Hogar de Cristo. Y hay grupos de chicas que trabajan en hogares de ancianos. Ahora mismo, hay una persona trabajando en el policlínico de San Miguel. Pero lejos, lo más bonito ha sido formar terapeutas en sectores donde hay menos acceso para pagar psicólogos o psiquiatras.

Una última reflexión en relación con las esencias florales…
Las esencias florales, si se usaran como debe ser, como herramientas de autoconocimiento, serían de gran ayuda para muchas personas, familias, e incluso para la sociedad toda. Porque cuando uno se va haciendo consciente y va desarrollando virtudes, va mejorando todo su entorno. De hecho, cuando uno comienza a tomar flores, es el entorno el primero que se da cuenta de los cambios, no uno.

Extraído de Revista Mundo Nuevo
http://www.mundonuevo.cl

“La Terapia Floral es para conocerse a sí mismo” 1ª parte

Entrevista a Ma. Lourdes Campos publicada en la Revista Mundo Nuevo.
Esperamos este material sea inspirador para todos.

“La Terapia Floral es para conocerse a sí mismo”

“El terapeuta floral no es un sanador, ni curandero, es un educador; es decir ayuda a la persona a que conozca su mapa emocional. y que, en última instancia, el paciente pueda asociar la emoción que desencadena un síntoma. Se intenta que la persona sea parte proactiva de su curación, que se conozca y, al conocer su mundo emocional, pueda reconocer la causa emocional de los síntomas.”

Ma. Lourdes ama las flores por sobre todas las cosas: pareciera vivir por y para las flores, como su único norte. Bajo el aspecto de abuela bonachona, se encuentra una persona de mirada clara y firme, y de una franqueza hasta decir basta, particularmente en situaciones injustas o poco claras.
De procesos y decisiones meditadas y reflexionadas, una vez tomada una decisión es invariable en su determinación. Indudablemente, dicha virtud, junto con su trayectoria, su amor incondicional por las flores y el claro desinterés por el lucro en la enseñanza y en la terapia floral, han hecho que Lourdes sea un claro referente en el mundo de las esencias florales en Chile.

Directora de la Escuela de Terapeutas Florales Mount Vernon, Ma.
Lourdes lleva 22 años trabajando en terapia floral. Hoy se dedica sólo a la formación de terapeutas florales, junto con un equipo multidisciplinario que abarca desde el conocimiento de las flores propiamente tal, hasta la anatomía humana, la filosofía y ética del Dr. Bach y la psicología en la entrevista con los pacientes.

Lo Esencial

¿Qué son las esencias florales?
Son preparados que se realizan a partir de plantas silvestres. La planta silvestre escoge el lugar donde nace, entonces es posible encontrarla con toda su energía y su potencia. Las esencias florales se toman y trabajan a nivel emocional, es decir, desarrollan una virtud donde hay una emoción que está descompensada, o en defecto.

¿Se trata de cualquier planta silvestre?
Básicamente, las plantas que encontró el Dr. Bach, las cuales poseían una vibración que era el positivo de la vibración y el negativo de la emoción.

¿Cómo actúan?
En la medicina complementaria, el reiki, la acupuntura, etc., no se trabaja como en la alopatía, suprimiendo síntomas, sino buscando las causas del síntoma, que normalmente se trata de una desarmonía entre el alma y la personalidad, como señala Bach. Cuando éste empezó a
buscar una forma de curación más simple, que no fuera de carácter agresivo (recordemos que Bach partió como médico alópata, luego derivó hacia la homeopatía y finalmente desarrolló la terapia floral), descubrió que existían flores que tenían una vibración que equivalía a la misma vibración de un defecto de una persona, pero
ésta estaba en positivo, por lo que servía para sustituir el
negativo. Entonces, en el fondo, Bach fue un gran correlacionador de patrones vibracionales. ¡Esa es la maravilla, el que se diera cuenta de ello! Fue parte de mucho estudio y experiencia, pero también de
una gran sensibilidad al mundo de las energías.

¿Cuál es su mecanismo de acción?
Habría que partir por dos paradigmas diferentes. Estamos
acostumbrados en la medicina alopática, a considerar el cuerpo como una especie de máquina o mecanismo al cual se le pueden hacer arreglos, ajustes, etc.; paradigma de carácter mecanicista que proviene de Newton. En las flores de Bach y en todas las medicinas vibracionales hay que partir de Einstein, que señala que todo es energía, una de carácter más denso y otra más sutil. La energía condensada o más densa es la que vemos, la sutil no. El cuerpo humano está compuesto por un cuerpo físico, y también por energías más sutiles, un cuerpo vital o energético, uno emocional y otro mental. Algunas personas sensibles a estas energías sienten la vibración o característica de la energía que acompañan a las personas; otras son capaces de ver el aura.

Las flores de Bach actúan en las emociones, y las emociones están en un cuerpo u ovoide que engloba al físico y al cuerpo energético o etérico. Ahí, la terapia floral trabaja a nivel del cuerpo emocional, actuando por vibración. En las esencias florales, no hay principio activo. Si uno analiza un frasco de esencias florales, hay agua y coñac, nada más. Es la vibración de la flor que se conserva
en coñac con agua la que va a actuar en los cuerpos sutiles del paciente.

¿Son válidas otras flores fuera de las descritas por Bach?
Son válidas en la medida de que estén experimentadas y probadas.
Personalmente, tengo experiencia con flores de California y de Bush, uso también algunas flores de Hawai y de Machu Pichu, cuyo funcionamiento está absolutamente probado. Hay laboratorios muy serios, como los que producen las de California, que ponen una flor en experimentación y la envían a distintos terapeutas en el mundo, por ejemplo, Claudia Stern, Bárbara Espeche o Mateos en España, y
cuando ellos devuelven la información, recién ahí comienza su comercialización, pues ya ha sido probada en forma empírica.

En el fondo, son sistemas florales que tienen un laboratorio
responsable detrás, donde hay estudios clínicos e investigación. Yo soy también como Santo Tomás: ver para creer.

Extraído de Revista Mundo Nuevo
http://www.mundonuevo.cl