Medición del dolor: 2 megas de dolor en el molar

  1. febrero 2016 http://news.doccheck.com/es/newsletter Por: Erich Lederer

....000.dolorEl mundo de la medicina confía cada vez más en una clínica informatizada. Sin embargo existen dolencias que parecen encontrarse más allá de cualquier análisis realizado por una máquina. Ahora diversas estrategias buscan medir el dolor de forma fidedigna, con resultados sorprendentemente buenos.

En lo referente a la medicación para el dolor, los médicos y el personal sanitario se rigen por las declaraciones subjetivas de los pacientes, aunque a veces recurren a un cuestionario estandarizado. Cuando se trata del derecho y la justicia en los tribunales, se aplica entonces la resonancia magnética funcional. Sin embargo, este método no está lo suficientemente comprobado y resulta demasiado costoso [Paywall] para aplicarlo en la cama del enfermo.

Signos de dolor influenciados

De modo que siempre depende un poco del entorno y del médico si un paciente en un estado obnubilado de conciencia recibe una sobredosis de analgésicos, si sólo se le prescribe que apriete un poco más los dientes o si el responsable es capaz de evaluar su situación adecuadamente. La comunicación resulta particularmente difícil en el caso de niños pequeños o de adultos con problemas de expresión oral y escrita.

Aunque en las directrices existen indicios de los posibles parámetros relacionados con el grado de dolor, quien busque los estudios que certifiquen estas evidencias por lo general tiene un éxito muy limitado. La sudoración y la reducción resultante de la conductividad de la piel pueden indicar dolor, pero de acuerdo con varios estudios [Paywall] no se consideran marcadores fiables. La contextura de la piel, la humedad ambiental y la temperatura desempeñan un papel demasiado elevado en la medición. La situación es similar con otras alteraciones del sistema nervioso autónomo. La variabilidad del pulso y del ritmo cardíaco dependen de influencias farmacológicas, además de otros factores como la edad, el género y la comorbilidad. Del mismo modo, la dilatación de las pupilas puede servir como indicación de dolor, pero no es adecuada para una medición cuantitativa.

Sufrimiento digitalizado mediante EEG

Al igual que con otros métodos de imágenes médicas, la derivación específica de señales de dolor mediante un EEG (ElectroEncefaloGrama) ha progresado considerablemente en los últimos tiempos. En 2011, Leslie Prichep y sus colegas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York publicaron un estudio de viabilidad para el análisis del dolor mediante la medición de las ondas cerebrales en pacientes con dolor crónico. Los cálculos matemáticos llevaron a los investigadores hacia las regiones de la superficie del cráneo de mayor relevancia. Los datos correspondientes de EEG confirmaron las imágenes de la resonancia magnética funcional y apuntan a diversos centros cerebrales que están involucrados de manera significativa en la percepción del dolor: el tálamo, la corteza somatosensorial, la ínsula anterior y posterior, partes de la corteza prefrontal así como el giro cingulado. Cuando se recurre a sedantes, la potencia de la señal de la derivación en estas regiones disminuye.

Estos hallazgos del grupo de investigación en Nueva York han servido como base para una empresa Start-up: PainQx, con la licencia del algoritmo de EEG de los neuroinvestigadores neoyorquinos, pretende ofrecer en pocos años una medición económica del dolor. El grupo diana no solamente son los médicos y hospitales, sino también hogares y residencias de ancianos, donde los residentes no siempre son capaces de expresar su estado de forma inteligible. Pero una documentación más barata del dolor en estudios clínicos también debería servir de incentivo a la industria farmacéutica para apoyar al desarrollo de “PainQx”: un dispositivo móvil recibiría los datos y mostraría el resultado final, mientras que la evaluación se llevaría a cabo en un centro de cálculo con base en la nube.

Una publicación de 2014 [Paywall] proveniente de la India refuerza las esperanzas de la joven empresa de Filadelfia, pues considera que el análisis por EEG de ciertas señales es una buena posibilidad para controlar y de la ajustar el grado de narcosis anestesia. En la derivación de las ondas cerebrales periféricas todavía se observan problemas, pues los potenciales inducidos se miden a cierta distancia de su lugar de origen y ciertas influencias externas pueden afectar la exactitud de las señales registradas. Al contrario que en el análisis por EEG, en la magneto encefalografía los sensores miden los campos magnéticos que tienen lugar mediante la actividad dendrítica intracelular y por ello permiten derivaciones más directas. Sin embargo, esta última técnica resulta muy compleja y por tanto aún no forma parte de las rutinas clínicas.

El prometedor análisis de la mímica

Otro grupo de investigadores de San Diego intenta hacer medible el dolor en los niños a través de un enfoque muy prometedor aunque completamente diferente: un sistema automatizado capaz de leer las emociones a partir de las expresiones faciales, denominado “Facial Action Coding System”. 46 patrones anatómicos de movimiento distintos permiten inferir si la persona está enojada, eufórica o pensativa. El software, conectado a una cámara de vídeo, puede sacar conclusiones sobre los posibles dolores experimentados al observar a una bajada de las cejas, el ceño fruncido, mejillas levantadas o una boca compungida. Entretanto el programa es lo suficientemente rápido como para indicar el estado de ánimo de forma instantánea, produciendo resultados sorprendentemente precisos. El ordenador identifica también los estados de ánimo fingidos mejor que los analistas faciales humanos.

Jeannie Huang y sus colaboradores publicaron en la revista “Pediatrics” un estudio con 50 niños de entre 5 y 18 años después de una apendicectomía laparoscópica. Una cámara captaba los rostros de los pacientes en diversas consultas postoperatorias y una visita de seguimiento tres semanas más tarde, pudiendo captar los dolores persistentes de la cirugía así como el dolor inmediato que se producía al presionar la herida. Al comparar los resultados de una escala subjetiva aplicada a los pacientes adolescentes con la tecnología de vídeo se obtuvieron muy buenos resultados, tanto en el dolor agudo como en el persistente. Las estimaciones del personal de enfermería y de los padres (tanto cualitativas como cuantitativas) también sirvieron para evaluar la medición del dolor mediante esta tecnología óptica. Mientras que el personal sanitario -a diferencia de los padres- evaluó mejor si los pacientes sentían dolor durante las consultas, los progenitores identificaron con mayor certeza el grado de dolor percibido. El personal médico con frecuencia subestimó el sufrimiento de sus pacientes. El análisis de imágenes por ordenador fue al menos equivalente a los mejores resultados obtenidos por los observadores humanos.

Diez años de tormento

En promedio son necesarios diez años para que las personas que padecen una patología del dolor reciban un tratamiento adecuado. Por ello sería importantísimo disponer de una herramienta adecuada de diagnóstico tanto para el dolor agudo como el crónico, que pudiera integrarse a la rutina clínica con un costo reducido. Resultaría especialmente significativa para aquellos casos en los que el paciente es incapaz de comunicar su estado de forma inteligible. Actualmente existe una serie de buenas ideas, pero todas ellas aún deberán superar la prueba de su aplicación práctica mediante grandes estudios. En nuestra época nadie debería ocupar una cama de hospital padeciendo fuertes dolores que no son atendidos. Al igual que con los métodos de tratamiento, es necesario que haya avances también en el diagnóstico.