LA RESPIRACION.1

La respiración es el secreto de la vida, sin respiración no hay vida. A través de una correcta respiración, se puede elegir la vía que se desea recorrer. En primer lugar es necesario aprender a purificar el cuerpo sutil a través del abandono del concepto del cuerpo físico, de tal modo que podamos percibir la Matriz del cual el cuerpo físico se forma continuamente.
Observemos con naturalidad la respiración. Nos daremos cuenta enseguida de ser constantemente tiranizados por los pensamientos, que nos desplazan y nos distraen de nuestros intentos. Aún si no nos gusta constatarlo, es evidente que tenemos poca «permanencia».

Pero nosotros no somos nuestros pensamientos, así como tampoco somos nuestras emociones, o nuestro cuerpo.
Debemos aprender a adquirir un “yo” permanente y a RESPIRAR CON CONOCIMIENTO, con la conciencia, solo así tendremos la posibilidad de re- encontrarnos con el Ser Interior que es nuestro SER REAL.
La experiencia de este particular modo de respirar que estoy por describir puede ser realizado cada día y en cada momento de nuestra vida.
Con la espalda erguida, observemos como sube y baja la respiración, nos daremos cuenta que a cada momento alguna cosa -nace-.

Practiquemos un ritmo de base de respiración de tal modo que los ritmos vitales se deslizarán fácilmente hacia arriba y hacia abajo.
Iniciemos inhalando, contando hasta CINCO, pausa de un tiempo reteniendo al “lleno”, y después espiremos contando hasta cinco; contengamos la respiración al vacío durante un tiempo y después demos inicio a Otro ciclo.

El ritmo es muy simple: 5-1-5-1-/  5-1-5-1-/… Aplicado con constancia este ritmo se hará automático en breve tiempo.

Adquiramos esta práctica relajándonos, cerremos los ojos y permitámonos ser respirados; abandonémonos enteramente al ritmo de deslizarse y latir a través de todo lo que vive, la vida misma. Entremos en el segundo estadio; continuemos respirando con el ritmo 5-1-5-1-/  5-1-5-1-/…

Así como el viento levanta y lleva en sus alas todo lo que es lo suficientemente ligero para ser levantado de la tierra, hay muchas cualidades que pueden ser transportadas por la respiración. Si lo comprendemos y si somos capaces de concentrarnos correctamente: podemos elegir cualquier color y respirarlo en nuestro cuerpo, fundiéndolo en cada célula. Podemos respirarlo con una respiración fuerte, similar a las notas más bajas de un piano, o preferir una vibración más alta y sutil. Esta práctica es muy útil en algunas técnicas de curación.

Podemos respirar los elementos del Fuego, la Tierra, del Aire, del Agua, elegir la esencia de una flor particular o de una hierba.

El último aspecto es la posición de la respiración, o sea la habilidad de colocar la respiración en modo útil donde es necesario. Como el viento transporta las semillas de un “punto ” a otro del terreno, así la respiración transportará la intención de una zona del cuerpo a otra ya a través de la correcta posición de la respiración podremos aprender a poner el cuerpo físico en una posición de equilibrio.

Sintamos el ritmo de la respiración. Permitámonos incorporar una mejor calidad de aire que logremos almacenar.
El aire nos purifica, lava cada una de nuestras penas. Respirando sentimos que la Energía Vital se difunde en nosotros, bajando desde la cabeza y atravesando el cuerpo.
Busquemos aumentar “el observador” de nosotros mismos. Aprenderemos a gestionar correctamente el vehículo que nos dieron a nosotros, Seres Humanos Conscientes y Responsables.

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