POR QUÉ DEBE
EVITARSE LA SOJA

Sally Fallon y Mary G. Enig, Ph. D.

Tomado de Optimal Wellness Center

Traducción de Román Quirós M.



Sobre las Autoras

 

Sally Fallon es la autora de Nourishing Traditions: The Cookbook That Challenges Politically Correct Nutrition and the Diet Dictocrats (1999, 2da. Edición, New Trends Publishing, y presidente de Weston A. Price Foundation, de Washington, D. C. ( www.WestonPrice.org).
Mary G. Enig, Ph. D., una nutricionista ampliamente conocida por sus investigaciones sobre los aspectos nutricionales de las grases y los aceites, es consultora, doctora, y directora de la División de Ciencias Nutricionales de Enig Associates, Inc., de Silver Spring, Maryland.

Recibió su grado de Doctora en Filosofía en Ciencias Nutricionales en la Universidad de Maryland, College Park, en 1984, dictó un curso de postgrado sobre la interacción entre nutrientes y drogas para el Programa de Postgrado en Ciencias Nutricionales, y fue Asociada de Investigación en la Facultad desde 1984 hasta 1991 con el Grupo de Investigación de Lípidos en el Departamento de Química y Bioquímica.

La Dra. Enig es Fellow del American College of Nutrition, y miembro del American Institute of Nutrition. Sus muchos años de experiencia como “nutricionista de laboratorio” en el análisis de grasas y aceites en alimentos, proporciona fundamento para los papeles activos en los puntos en disputa sobre la etiquetación y la composición de alimentos a niveles federal y estatal.

La Dra. Enig es Editora Consultiva para el “Journal of the American College of Nutrition, y anteriormente sirvió como Editora Colaboradora para “Nutrición Clínica”. Ha publicado 14 trabajos científicos sobre el tema de las grasas y los aceites en los alimentos, varios capítulos sobre nutrición para varios libros, y presentado más de 35 trabajos científicos sobre temas de alimentos y nutrición.

Es presidenta de la Maryland Nutritionists Association, anterior presidenta de la Coalition of Nutritionists of Maryland, en 1986 fue nombrada por el gobernador para Maryland State Advisory Council of Nutrition, y fungió como Presidenta del Subcomité de Salud hasta que el Consejo fue disuelto en 1988.

Comentario del Dr. Mercola:

Sally Fallon y la Dra. Enig deben ser muy felicitadas por esta muy necesaria actualización sobre la soja. Juntas, han compilado el documento más definitivo hasta la fecha sobre por qué debe evitarse la soja. Este es un trabajo de la MAYOR IMPORTANCIA,  y espero promocionarlo para la atención de los medios de comunicación nacionales que merece.

 

I
El Lado Oscuro de la Cenicienta

 

La propaganda que ha creado el milagro de las ventas de soja es tanto más notable cuanto que, hace sólo algunas décadas, el frijol soja era considerado no apto como alimento, ni siquiera en Asia. Durante la dinastía Chou (1134-246 AC), al frijol soja era designado uno de los cinco granos sagrados, junto con la cebada, el trigo, el mijo, y el arroz.

Sin embargo, la pictografía del frijol soja, que data de épocas anteriores, indica que al principio no se usaba como alimento; porque, mientras las pictografías de los otros cuatro granos muestran la semilla y la estructura del tallo de la planta, la pictografía del frijol soja enfatiza la estructura de la raíz. La literatura sobre agricultura de la época habla frecuentemente del frijol soja y su uso en la rotación de las cosechas. Aparentemente, la planta de soja se usaba al principio como método para fijar el nitrógeno. 13

El frijol soja no sirvió como alimento sino hasta el descubrimiento de las técnicas de fermentación, en algún momento durante la dinastía Chou. Los primeros alimentos de soja eran productos fermentados, como el tempeh [alimento asiático que se prepara fermentando frijoles soja con rizópodos], natto, miso, y salsa de soja.

En fecha posterior, posiblemente en el siglo II a. C., los científicos chinos descubrieron que un puré de de frijoles soja cocidos podía ser precipitado con sulfato de calcio o sulfato de magnesio (yeso o sales de Epsom) para hacer una cuajada suave y pálida – tofu o cuajada de frijol. El usso dee productos de soja fermentados y precipitados pronto se extendió a otras partes del Oriente, notablemente Japón e Indonesia.

Los chinos no comían frijol soja fermentado como las otras legumbres, como lentejas, porque el frijol soja contiene grandes cantidades de toxinas naturales, o “antinutrientes”. Primera entre ellas están los potentes inhibidores de enzimas que bloquean la acción de la tripsina y otras enzimas que se necesitan para digerir las proteínas.

Estos inhibidores son proteínas grandes, dobladas apretadamente, que no son desactivadas por completo durante el cocimiento normal. Pueden producir serias molestias gástricas, una reducida digestión de las proteínas, y deficiencias crónicas en la absorción de los aminoácidos. En animales de laboratorio, las dietas altas en inhibidores de la tripsina causan agrandamiento y condiciones patológicas del páncreas, incluyendo cáncer. 14

El frijol soja también contiene hemaglutinina, una sustancia que promueve la formación de coágulos y hace que las células rojas de la sangre formen grumos. Los inhibidores de la tripsina y la hemaglutinina son inhibidores del crecimiento. Las ratas en destete alimentadas con soja que contiene estos antinutrientes dejan de crecer normalmente. Los compuestos que debilitan el crecimiento son desactivados durante el proceso de fermentación, así que, una vez que los chinos descubrieron cómo fermentar el frijol soja, comenzaron a incorporar en su dieta alimentos a base de soja.

En productos precipitados, los inhibidores de enzimas se concentran en el líquido que remoja más bien que en la cuajada. Por eso, en el tofú y la cuajada de frijol, los debilitadores del crecimiento se reducen en cantidad, pero no son eliminados por completo.

La soja también contiene bociógenos – sustancias que debilitan la función de la tiroides.

Además, el 99 por ciento de un gran porcentaje de soja es modificada genéticamente, y tiene uno de los más altos por cientos de contaminación por pesticidas en cualquiera de nuestros alimentos.

El frijol soja tiene un alto contenido de ácido fítico, que está presente en el salvado o la cáscara de todas las semillas. Es una sustancia que puede bloquear la asimilación de minerales esenciales – calcio, magnesio, cobre, hierro, y especialmente zinc – en el tracto intestinal.

Aunque no es un nombre común, el ácido fítico ha sido estudiado extensamente; en la literatura científica contemporánea hay literalmente cientos de artículos sobre los efectos del ácido fítico. En general, los científicos concuerdan en que las dietas basadas en granos y legumbres altas en contenido de fitatos contribuyen a deficiencias minerales muy difundidas en países del tercer mundo. 15

Los análisis muestran que el calcio, el magnesio, el hierro, y el zinc están presentes en las plantas que se comen como alimento en estas áreas, pero el alto contenido de fitatos en las dietas a base de soja y granos evita que estos minerales sean absorbidos.

El frijol soja tiene uno de los niveles más altos de fitatos de cualquier grano o legumbre que se haya estudiado, 16, y los fitatos de la soja son muy resistentes a las técnicas normales para reducirlos, como el cocimiento lento y prolongado. 17 Sólo un largo período de fermentación reducirá significativamente el contenido de fitatos del frijol soja.

Cuando productos precipitados de soja, como el tofu, son consumidos con carne, se reducen los efectos del bloqueo mineral de los fitatos. 18 Los japoneses comen tradicionalmente una pequeña cantidad de tofu o miso como parte de un caldo de pescado rico en minerales, seguido por un plato de carne o pescado.

Los vegetarianos que consumen tofu y cuajada de frijol como sustituto de la carne y productos lácteos corren el riesgo de sufrir severas deficiencias minerales. Los resultados de la deficiencia de calcio, magnesio, y hierro son bien conocidos; los de la deficiencia de zinc no tanto.

Al zinc se le llama el mineral de la inteligencia porque se necesita para el óptimo desarrollo y funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso. Juega un papel importante en la síntesis de la proteína y la formación de colágeno; participa en el mecanismo de control del azúcar en la sangre, protegiendo así contra la diabetes; es necesario para un sistema reproductivo saludable.

El zinc es un componente clave de numerosas enzimas vitales, y juega un papel en el sistema inmunológico. Los fitatos que se encuentran en los productos de soja interfieren con la absorción de zinc más completamente que con la de otros minerales. 19 La deficiencia de zinc puede causar una sensación de estar en el “espacio”, que algunos vegetarianos confunden con una “alta” iluminación espiritual.

El beber leche se menciona como la razón de por qué los japoneses de segunda generación en los Estados Unidos crecen más que sus antepasados nativos. Algunos investigadores proponen que el menor contenido de fitatos en la dieta estadounidense – cualesquiera que sean sus otras deficiencias – es la verdadera explicación, pues señalan que los niños tanto asiáticos como occidentales que no reciben suficientes productos de carne y pescado para contrarrestar los efectos de una dieta alta en fitatos, con frecuencia sufren de raquitismo, atrofias, y otros problemas de crecimiento. 20

 El Aislado de Proteína de Soja: No Tan Amigable.

Los procesadores de soja han trabajado duro para sacar estos antinutrientes de los productos terminados, en particular el aislado de proteína de soja (SPI) [por sus siglas en inglés], que es el ingrediente clave en la mayoría de alimentos de soja que imitan productos de carne y lácteos, incluyendo fórmulas para bebés y algunas marcas de leche de soja.

El SPI no es algo que usted puede fabricar en su propia cocina. La producción tiene lugar en fábricas industriales, donde una mezcla acuosa de frijol soja se mezcla primero con una solución alcalina para quitar la fibra, luego es precipitada y separada usando un lavado ácido, y finalmente, es neutralizada en una solución alcalina.

El lavado ácido en tanques de aluminio lixivia gran cantidad de aluminio al producto final. Las cuajadas resultantes son secadas por aspersión a alta temperatura para producir un polvo de alto contenido proteínico. Una humillación final contra el frijol soja original es el procesamiento por extrusión del aislado de proteína a alta temperatura y alta presión para producir proteína vegetal texturizada (TVP) [por sus siglas en inglés].

Gran parte del contenido de inhibidor de tripsina puede ser eliminado mediante el procesamiento a alta temperatura, pero no todo. El contenido de inhibidor de tripsina del aislado de proteína de soja puede variar hasta cinco veces. 21 (En ratas, aún la alimentación con inhibidor de tripsina de bajo nivel en el SPI resulta en un reducido aumento de peso en comparación con los controles. 22).

Pero el procesamiento a alta temperatura tiene el desafortunado efecto secundario de desnaturalizar las otras proteínas en la soja hasta el punto de que las dejan virtualmente ineficaces. 23 Por esta razón, los animales alimentados con soja necesitan suplementos de lisina para el crecimiento normal.

Los nitritos, que son potentes carcinógenos, se forman durante el secado por aspersión, y una toxina llamada lisinoalanina se forma durante el procesamiento alcalino. 24 Numerosos sabores artificiales, en particular el MSG, se añaden al aislado de proteína de soja y a los productos de proteína vegetal texturizada, para disfrazar su fuerte sabor a frijol e impartir el sabor a carne. 25

En experimentos alimentarios, el uso de SPI aumentó las demandas de vitaminas E, K, D, y B12, y creó síntomas de deficiencia de calcio, magnesio, manganeso, molibdeno, cobre, hierro, y zinc. 26 El ácido fítico que queda en estos productos de soja inhibe grandemente la absorción de zinc y hierro; los animales de laboratorio alimentados con SPI les aparecen órganos agrandados, en particular el páncreas y la glándula tiroides, y ocurre una mayor deposición de ácidos grasos en el hígado. 27

Sin embargo, el aislado de proteína de soja y la proteína vegetal texturizada se usan extensamente en programas de almuerzos escolares, alimentos horneados comerciales, bebidas de dieta, y alimentos de comida rápida. Estos alimentos son promovidos fuertemente en países del tercer mundo y forman la base de muchos programas de alimentos donados.

A pesar de los resultados deficientes en pruebas de alimentación animal, la industria de la soja ha patrocinado cierto número de estudios diseñados para mostrar que los productos de proteína de soja pueden usarse en dietas humanas como reemplazo para alimentos tradicionales.

Un ejemplo es “La Calidad Nutricional de los Aislados de Proteína del Frijol Soja: Estudios en Niños de Edad Pre-Escolar” [Nutritional Quality of Soy Bean Protein Isolates: Studies in Children of  Preschool Age] patrocinado por Ralston Purina Company. 28 Un grupo de niños centroamericanos que sufrían de desnutrición fue estabilizado primero y su salud mejorada dándoles alimentos nativos, incluyendo carne y productos lácteos. Luego, durante dos semanas, estos alimentos tradicionales fueron reemplazados con una bebida hecha de aislado de proteína de soja y azúcar.

Todo el nitrógeno ingerido y todo el nitrógeno excretado fue medido con estilo verdaderamente orwelliano: los niños eran pesados desnudos cada mañana, y todo el excremento y el vómito era recogido para ser analizado. Los investigadores descubrieron que los niños retenían el nitrógeno y que su crecimiento era “adecuado”, así que el experimento fue declarado un éxito.

Que los niños estuviesen o no realmente saludables con esa dieta o si podrían  permanecer así durante un largo período, es cosa aparte. Los investigadores observaron que los niños vomitaban “a veces”, por lo general después de terminar de comer; que más de la mitad sufrían de períodos de diarrea moderada; que algunos tenían infecciones de las vías respiratorias superiores; y que otros sufrían de sarpullido y fiebre.

Debe observarse que los investigadores no se atrevieron a usar productos de soja para ayudar a los niños a recuperarse de la desnutrición, y que fueron obligados a suplementar la mezcla de soja y azúcar con nutrientes en su mayoría ausentes de los productos de soja – notablemente, vitaminas A, D, y B12, hierro, yodo, y zinc.

 Comercializando el Producto Perfecto.

“Imagínese que usted pudiese cultivar el alimento perfecto. Este alimento no sólo proporcionaría nutrición costeable, sino que debería ser delicioso y fácil de preparar de varias maneras. Sería un alimento saludable, sin grasas saturadas. En realidad, usted estaría cultivando casi una fuente de la juventud en su patio trasero.”

El autor es Dean Houghton, escribiendo para The Furrow 28, una revista que John Deere publica en 12 idiomas. “Este alimento ideal ayudaría a evitar, y quizás revertir, algunas de las enfermedades más temidas en el mundo. Usted podría cultivar este alimento milagroso en varios tipos de suelos y climas. Su cultivo reforzaría, no agotaría, la tierra … este alimento milagroso ya existe. Se llama soja”.

Imagínese. Los agricultores han estado imaginando – y plantando – más soja. Lo que una vez fue un producto agrícola de menor importancia, listado en el manual del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) para el año 1913, no como alimento, sino como producto industrial, cubre ahora 72 millones de acres de tierras labrantías estadounidenses. Gran parte de esta cosecha se usará para alimentar pollos, pavos, cerdos, vacas, y salmones. Otra gran porción será prensada para producir aceite para margarina, grasa para repostería, y aderezos para ensaladas.

Los progresos en tecnología hacen posible producir proteína aislada de soja de lo que una vez se consideró producto de desecho – lascas de soja sin grasa, de alto contenido proteínico – y luego transformar algo que se ve y huele horrible en productos que pueden ser consumidos por seres humanos. Sabores, preservativos, edulcorantes, emulsionantes, y nutrientes sintéticos han convertido el aislado de proteína de soja, el patito feo de los procesadores de alimentos, en la Cenicienta de la Nueva Era.

El nuevo alimento de cuento de hadas ha sido comercializado tanto por su belleza como por sus virtudes. Desde el principio, los productos basados en aislados de proteína de soja se vendieron como extensores y substitutos de la carne – una estrategia que no produjo la requerida demanda de los consumidores. La industria cambió su técnica.

“La manera más rápida de obtener aceptabilidad de un producto en la sociedad menos acaudalada”, dijo un vocero de la industria, “es hacer que el producto sea consumido por su propios méritos en una sociedad más acaudalada”. 3 Así que la soja se vende ahora a consumidores más pudientes, no como alimento barato, de pobres, sino como substancia milagrosa que evita enfermedades del corazón, así como el cáncer, ahuyenta los acaloramientos, produce huesos fuertes, y nos mantiene jóvenes por siempre.

La competencia – la carne, la leche, el queso, la mantequilla, y los huevos – ha sido debidamente demolida por las correspondientes instituciones gubernamentales. La soja sirve como la carne y la leche para una nueva generación de virtuosos vegetarianos.

La Comercialización Cuesta Dinero.

Esto es especialmente cierto cuando necesita ser reforzada con la “investigación”, pero hay abundancia de fondos disponibles. Todos los productores de frijol soja pagan un gravamen obligatorio de entre un medio a uno por ciento del precio del frijol soja en el mercado. El total – algo así como $80 millones anuales 4 – sostiene el programa de United Soybean para “reforzar la posición del frijol soja en el mercado y mantener y expandir los mercados domésticos y extranjeros para el frijol soja y productos de soja”.

Los consejos estatales del frijol soja de Maryland, Nebraska, Delaware, Arkansas, Virginia, North Dakota, y Michigan proporcionan otros $2.5 millones para “investigación”. 5 Compañías privadas como Archer Daniels Midland también contribuyen con su parte. ADM gastó $4.7 millones en anuncios en Meet the Press, y $4.3 millones en Face the Nation en el curso de un año. 6

Las firmas de relaciones públicas ayudan a convertir proyectos de investigación en artículos de periódico y anuncios, y firmas de abogados hacen campaña a favor de leyes gubernamentales favorables. Dinero del Fondo Monetario Internacional financia plantas de procesamiento de soja en países extranjeros, y políticas de libre comercio mantienen la abundancia de frijol soja fluyendo hacia destinos en ultramar.

La campaña a favor de la soja ha sido implacable y mundial en su alcance. La proteína de soja se encuentra ahora en la mayoría de las marcas de pan que se venden en supermercados. Se está usando para transformar “la humilde tortilla, el alimento básico mexicano basado en el maíz, en una ‘super tortilla’ fortificada con proteína, que reforzaría la nutrición de los casi 20 millones de mexicanos que viven en extrema pobreza”. 7 La publicidad a favor de un nuevo pan fabricado por Allied Bakeries, de Gran Bretaña, está dirigida a las mujeres menopáusicas que buscan alivio de los accesos de calor. Las ventas alcanzan al cuarto de millón de hogazas por semana. 8

La industria de la soja contrató los servicios de Norman Roberts Associates, una firma de relaciones públicas, para “poner más productos de soja en los menús escolares”. 9 La USDA respondió con una propuesta para desechar el límite de 30 por ciento de soja en los almuerzos escolares. El programa NuMenu permitiría el uso ilimitado de soja en estos almuerzos. Con la adición de soja a las hamburguesas, los tacos, y la lasagna, los dietistas pueden rebajar el contenido total de grasa por debajo del 30 por ciento de las calorías, cumpliendo así los dictados del gobierno. “Con los artículos alimenticios reforzados con soja, los estudiantes reciben más nutrientes y menos colesterol y grasa”.

La leche de soja ha declarado las mayores ganancias, que subieron de $2 millones en 1980 a $300 millones en los Estados Unidos el año pasado. 10 Los progresos recientes en el procesamiento de la leche de soja han transformado esta bebida asiática de color gris, delgada, amarga, que sabe a frijol, en un producto que los consumidores occidentales aceptan, una bebida que sabe a batido de leche, pero que no lleva ninguna culpa aparejada.

Los milagros en el procesamiento, buen empaque, publicidad en masa, y una estrategia de mercadeo que subraya los posibles beneficios de estos productos para la salud son los responsables del aumento de las ventas a los grupos de todas las edades. Por ejemplo, los informes de que la soja ayuda a evitar el cáncer de próstata han hecho la soja aceptable a hombres de mediana edad. “No es necesario torcer el brazo de un hombre de entre 55 y 60 años de edad para que pruebe la leche de soja”, dice Mark Messina. Michael Milken, antiguo financista de bonos descartados, ha ayudado a la industria a deshacerse de su imagen de “hippie” con esfuerzos bien publicitados para consumir 40 gramos diarios de proteína de soja.

Norteamérica hoy, mañana el mundo. Las ventas de leche de soja están aumentando en Canadá, aunque la leche de soja cuesta allí el doble que la leche de vaca. Están brotando plantas procesadoras de leche de soja en lugares como Kenya. 11 Hasta China, donde la soja es realmente un alimento de pobres y cuya población quiere más carne, no tofu, ha optado por construir fábricas de soja al estilo occidental, antes que desarrollar pastizales occidentales para criar animales. 12

La Afirmación de la FDA Puesta en Tela de Juicio.

El 25 de octubre de 1999, la US Food and Drug Administration [Administración de Alimentos y Drogas, FDA por sus siglas en inglés] decidió admitir una declaración a favor de productos “bajos en grasa saturada y colesterol” que contienen 6.25 gramos de proteína de soja por porción. Cereales para el desayuno, alimentos horneados, comidas rápidas, smoothies [bebidas cremosas hechas de fruta y mezcladas con jugo, leche, o yogurt] y substitutos de carne pueden venderse ahora con etiquetas que pregonan sus beneficios para la salud del sistema cardiovascular, con tal de que estos productos contengan una cucharada colmada de proteína de soja por cada porción de 100 gramos.

La mejor estrategia de mercadeo para un producto que es de por sí malo para la salud es, por supuesto, una afirmación de que es bueno para la salud.

“El camino a la aprobación de la FDA”, escribe un apólogo de la soja, “fue largo y exigente, y consistió de una detallada revisión de datos clínicos humanos recogidos de más de 40 estudios científicos llevados a cabo en los últimos 20 años. Se averiguó que la proteína de soja es uno de los raros alimentos con suficiente evidencia científica, no sólo para calificar para una propuesta de declaración de salud por parte de la FDA, sino también para en definitiva pasar el riguroso proceso de aprobación”. 29

El “largo y exigente” camino hacia la aprobación de la FDA en realidad tomó algunos giros inesperados. La inesperada solicitud, presentada por Protein Technology International [PTI], hacía una declaración de salud a favor de las isoflavonas, los compuestos semejantes a estrógeno que se encuentran en abundancia en el frijol soja, basándose en afirmaciones de que “sólo la proteína de soja que ha sido procesada de modo que las isoflavonas sean retenidas resultará en una reducción del colesterol”.

En 1998, la FDA tomó la decisión sin precedentes de reescribir la solicitud de PTI, eliminando cualquier referencia a los fitoestrógenos y poniendo en su lugar una declaración a favor de la proteína de soja, una decisión que contradecía directamente el reglamento de la agencia. La FDA está autorizada para establecer reglas sólo en relación con substancias presentadas por medio de una solicitud.

El cambio abrupto de dirección se debía sin duda al hecho de que cierto número de investigadores, incluyendo científicos empleados por el gobierno de los Estados Unidos, habían presentado documentos que indicaban que las isoflavonas son tóxicas.

Al principio de 1998, la FDA también recibió el informe final del gobierno británico sobre los fitoestrógenos. El informe no encontraba mucha evidencia de beneficio, y advertía de efectos adversos potenciales. 30

Aún con el cambio a aislados de proteína de soja, los burócratas de la FDA embarcados en el “riguroso proceso de aprobación” se vieron obligados a ocuparse rápidamente de los efectos del bloqueo de minerales, inhibidores enzimáticos, bociogenicidad, alteraciones del sistema endocrino, problemas del sistema reproductor, y mayores reacciones alérgicas al consumo de productos de soja. 31

Una de las más enérgicas cartas de protesta llegó de los Drs. Dan Sheehan y Daniel Doerge, investigadores del gobierno en el Centro Nacional Para la Investigación Toxicológica. 32 Sus ruegos a favor de etiquetas de advertencia en los envases fueron desestimadas por considerárselas injustificadas.

“La suficiente evidencia científica” de las propiedades de la soja para reducir el colesterol fue tomada mayormente de un meta-análisis en 1995 llevado a cabo por el Dr. James Anderson, patrocinado por Protein Technologies International y publicado en el New England Journal of Medicine. 33

Un meta-análisis es una revisión y un resumen de los resultados de muchos estudios clínicos sobre el mismo tema. El uso de los meta-análisis para sacar conclusiones generales ha sido criticado severamente por los miembros de la comunidad científica.

“Los investigadores que reemplazan pruebas más rigurosas con meta-análisis corren el riesgo de hacer falsas suposiciones y embarcarse en una contabilidad creativa”, dice Sir John Scott, presidente de la Royal Society of New Zealand. “Lo semejante no está siendo puesto junto con lo semejante. Varios grupos están poniendo juntos montones pequeños y grandes de datos”. 34

Hay la tentación adicional de que los investigadores, en particular los que son financiados por compañías como PTI, dejen fuera estudios que evitarían las conclusiones deseadas. El Dr. Anderson descartó ocho estudios por varias razones, dejando un resto de veintinueve.

El informe publicado indicaba que los individuos con niveles de colesterol superiores a 250 mg/dl experimentarían una “significativa” reducción de entre 7 y 20 por ciento en los niveles de colesterol sérico si reemplazaban la proteína animal con proteína de soja. La reducción de colesterol fue insignificante en los individuos cuyo colesterol era inferior a 250 mg/dl.

En otras palabras, para la mayoría de nosotros, si renunciamos a los bistecs y en su lugar comemos hamburguesas vegetales no reduciremos los niveles de colesterol en la sangre. La declaración de salud que la FDA aprobó “después de una detallada revisión de datos clínicos de seres humanos” no informa al consumidor estos importantes detalles.

La investigación que enlaza la soja con los efectos positivos sobre los niveles de colesterol es “increíblemente inmadura”, dijo Ronald M. Krauss, MD, director del Molecular Medical Research Program [Programa de Investigación de Medicina Molecular], y del Lawrence Berkeley National Laboratory [Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley]. 35 Podría haber añadido que los estudios según los cuales los niveles de colesterol fueron reducidos por medio de dietas o drogas han resultado consistentemente en un número de muertes en los grupos en tratamiento mayor que en los grupos de control – muertes causadas por ataques, cáncer, desórdenes intestinales, accidentes, y suicidios. 36

Las medidas para reducir el colesterol en los Estados Unidos han estimulado una industria para la reducción del colesterol por valor de $60 mil millones anuales, pero no nos han salvado de la destrucción causada por las enfermedades del corazón.

 Leche de Soja .  Algunos de los componentes indeseables de la soja afectan la calidad y aceptación de la leche de soja. El sabor, la digestibilidad de las proteínas, y la flatulencia están asociados a constituyentes de la soja.

Sabores: La soja es una fuente de enzimas de lipoxigenasa, las cuales son responsables de que se desarrolle el sabor a frijol de la leche de soja. Se vuelven muy activas al moler la soja y en presencia de agua y oxigeno. Las lipoxigenasas catalizan la oxidación de ácidos grasos poliinsaturados y sus ésteres que contienen los productos primarios.

Los hidroperóxidos se descomponen para formas 40 compuestos diferentes que tienen que ver con el sabor a grasa y frijol de la leche de soja. Los malos sabores pueden controlarse mediante la inactivación de las enzimas con tratamientos térmicos, fermentación o ácidos. La desodorización al vacío y la formulación del sabor también son utilizados para eliminar y disfrazar el mal sabor. Las enzimas son sensibles al calor y fácilmente inactivadas con agua hirviendo a fin de que la temperatura de la lechada no caiga por debajo de los 80 grados centígrados. En consecuencia, el tratamiento térmico es uno de los métodos más efectivos y prácticos en la preparación de leche de soja, dado que las enzimas son sensibles al calor.

Digestibilidad proteica:

Los inhibidores de tripsina están distribuidos en una gran variedad de semillas leguminosas, incluyendo la soja. Según un estudio con animales sometidos a prueba, los inhibidores de tripsina son los factores inhibidores del crecimiento que ocasionan un engrandecimiento del páncreas debido a una deficiencia de tripsina que son importantes para digerir las proteínas.  Algunos investigadores han reportado que los inhibidores tienen poco o ningún efecto sobre la proteinasa humana.

En general, el calor se ha empleado para inactivar los inhibidores de la tripsina cuando se produce leche de soja. Los inhibidores en soja remojada durante toda la noche se inactivan al blanquear la soja descascarada y sin remojar durante 10 minutos en agua hirviendo con 0,5 % de bicarbonato de sodio, calentando después la leche de soja a 95 grados centígrados durante 10 minutos.

Flatulencia:

La soja, como muchas leguminosas, contiene casi 10% de hidratos de carbono solubles con aproximadamente 5% de rafinosa y 4% de estaquiosa. Los seres humanos no poseen alfagalactosidasa en su aparato digestivo para digerir la rafinosa y estaquiosa, la flora intestinal fermentan estos azúcares y la producción de gases ocasiona flatulencias. La leche de soja preparada con soja integran también contiene una gran cantidad de factores flatulentos, siendo éstos los problemas más graves para su consumo.
Los azúcares indeseables pueden reducirse de la enzima alfagalactosidasa o con bacterias del ácido láctico fermentación. Cobra suma importancia la reproducción de nuevas variedades que soja que estén libres de hidratos de carbono o contengan un nivel bajo de éstos.

Efectos negativos del consumo de soja: Beatrice Trum Hunter.-

El consumo de soja se está promocionando vigorosamente. A pesar de los muchos supuestos beneficios, hay un lado negativo, que está siendo ignorado.

El grano de soja crudo contiene numerosos anti-nutrientes. Si bien el procesamiento los puede reducir, no los elimina.(1) El grano de soja crudo es un anticoagulante (un agente que previene la coagulación de la sangre). Esta propiedad anticoagulante no se revierte con la vitamina K, que es un agente coagulante muy efectivo. Muchos norteamericanos tienen bajos niveles de vitamina K. La propiedad anticoagulante de la soja se atribuye a su actividad anti-tripsina. La tripsina es una enzima especial necesaria para digerir las proteínas. Además, la tripsina permite la asimilación de la vitamina B-12. Por lo tanto, al bloquear la actividad de la tripsina, la soja, como agente anti-tripsina, aumenta los requerimientos de vitamina B-12 y de hecho crea una deficiencia de dicha vitamina. (2)

El grano de soja crudo contiene otros anti-nutrientes, incluyendo ácido fítico (de los fitatos), que se une a los minerales impidiendo su absorción (especialmente zinc, calcio, y magnesio).(3) El ácido fítico también se encuentra presente en los cereales. Por lo tanto, los vegetarianos que dependen de la soja y de muchos productos con soja, y que también consumen cereales, tienen un riesgo aún mayor de sufrir deficiencias de estos minerales.(4) Los fitatos se encuentran únicamente en alimentos de origen vegetal.

Otros anti-nutrientes presentes en el grano de soja crudo son las hemaglutininas. Dichas sustancias tienen la capacidad de aglutinar las células rojas en los seres humanos y en otras especies, y suprimen el crecimiento de manera significativa. Estos anti-nutrientes son también conocidos como “fitoaglutininas”, o “lectinas”.(5)

Estos varios anti-nutrientes del grano de soja crudo se pueden reducir en parte mediante un adecuado tratamiento térmico, y mediante el germinado. Sin embargo, estas sustancias siguen presentes, aunque a un nivel menor. El único método efectivo conocido para desactivar estos anti-nutrientes es la fermentación tradicional. Dicho proceso implica un cambio químico lento, iniciado por bacterias, moho y levaduras. La fermentación desactiva los inhibidores enzimáticos, el ácido fítico, las hemaglutininas, y los antagonistas vitamínicos de los porotos de soja crudos. El proceso de fermentación da por resultado que los nutrientes de la soja sean más digeribles y disponibles para el organismo.

Lamentablemente, el proceso de fermentación se usa tan sólo con unos pocos productos de soja, productos no muy conocidos en la cocina norteamericana, y difíciles de conseguir. Los principales productos de soja fermentados son el tempeh (una entrada de soja), el miso (una pasta de soja usada en sopas y salsas), y el natto (porotos de soja fermentados enteros). El tempeh y el miso se consiguen en tiendas de alimentos naturales en los EE.UU. El natto, común en Japón, no es conocido ni se consigue casi en los EE.UU. Por lo que tengo entendido, el natto tiene un olor fuerte y una textura pegajosa, y no es generalmente aceptado por los principiantes. Ya que el miso se usa nada más como condimento, el único producto de soja fermentado aceptable es el tempeh.

En contra de lo que se cree, el tofu, más conocido y más fácil de conseguir en los EE.UU., no es un producto fermentado. Se lo procesa por precipitación. Con este método se desactivan algunos agentes anti-enzimáticos, no todos, y se desactiva una pequeña parte de los fitatos.

Los granos de soja, incluso luego de ser procesados, tienen propiedades anti-tiroides.(6) Las isoflavonas estrogénicas (en particular los pigmentos de la planta) presentes en la soja – la genistina y la daidzeína – tienen mucha fama de ser beneficiosos para la salud. Lo que no se da a conocer es que son agentes anti-tiroides. Las personas que consumen productos de soja regularmente (tal como se recomienda actualmente) pueden sufrir diversos desequilibrios de la tiroides. Los estudios con animales vinculan a las isoflavonas de la soja con los problemas de tiroides, incluido bocio. Otros estudios vinculan el consumo de soja no solamente con el hipotiroidismo, sino también con bajos niveles de energía, deficiente absorción de minerales, e infertilidad.(7)

Incluso a niveles bajísimos, las hormonas pueden tener profundos efectos biológicos, tanto positivos como negativos. Las isoflavonas estrogénicas de la soja se promocionan con entusiasmo como buenas para la salud. Aunque aparentemente previenen el cáncer si se las consume tempranamente, pueden causar cáncer si se las consume en una etapa posterior de la vida. Existen estudios tanto con animales como con personas que sugieren que la soja puede aumentar el riesgo de contraer cáncer de mama.(8,9,10,11)

A menudo se citan estudios de las bajas tasas de cáncer de las mujeres asiáticas que consumen soja. Sin embargo, deben considerarse otros factores. Las mujeres asiáticas que abandonan sus dietas tradicionales y adoptan una dieta occidental aumentan su riesgo de contraer cáncer de mama. No es lógico decir que la soja es el único factor en juego.

¿Cuán saludables son los productos de soja que se ofrecen a los norteamericanos? Los anti-nutrientes presentes en los productos de soja modernos, incluida la harina de soja, pueden inhibir el crecimiento en animales. En los seres humanos, pueden causar problemas intestinales, reducir la digestión de las proteínas, y llevar a deficiencias crónicas en la asimilación de aminoácidos.(12, 13)

La soja contiene un alto porcentaje de ácidos grasos, que se vuelven rancios rápidamente cuando el grano de soja es convertido en harina de soja. La harina de soja entera es especialmente susceptible a deteriorarse de esta forma, y tiene un gusto desagradable difícil de enmascarar. Los alimentos rancios son tóxicos y deberían evitarse.

La proteína de soja texturizada, un económico producto de relleno, se volvió popular en un momento como añadido para las hamburguesas. Actualmente, se lo usa mucho en los alimentos procesados, a pesar de que contiene anti-nutrientes.

Los aislados de proteína de la soja se usan en mezclas proteicas destinadas a alimentos bebibles que reemplazan las comidas.(14) Estos aislados de proteína se obtienen a través de un proceso que utiliza altas temperaturas, el cual desnaturaliza mucho la proteína. Así, dañada, la proteína tiene bajo valor nutricional. Tanto el de soja como otros aislados de proteína pueden causar un balance de calcio negativo en los seres humanos y en otros animales, y puede contribuir a causar osteoporosis. Los aislados de proteína de soja tienen niveles altos de fitatos que bloquean la absorción de minerales, fitoestrógenos que deprimen la tiroides, y potentes inhibidores enzimáticos.(15) Además, según ciertos informes, los altos niveles de calor utilizados en su procesamiento aumentan las probabilidades de que se formen compuestos cancerígenos.(16,17)

La “leche” de soja se usa como reemplazo de la leche de vaca, y se la promociona para la población en general.(18) También se la utiliza como sustituto de la leche de vaca en las fórmulas para bebés alérgicos a la leche de vaca. La leche de soja no es equivalente a la leche humana (ni a la de vacas, cabras, u ovejas). La leche de soja tiene varias características negativas como alimento para bebés o niños.(19) Puede tener efectos negativos en el desarrollo hormonal de los niños.(20, 21, 22) Carece de colesterol, una sustancia esencial para el adecuado desarrollo del cerebro y del sistema nervioso central de los niños. Un estudio sobre niños alimentados con fórmula a base de soja mostró concentraciones de compuestos estrogénicos 22.000 mayores que los de la leche materna o de la fórmula a base de leche de vaca. Este increíble hallazgo llevó a que se especule en el New Zealand Medical Journal que tal exceso de estrógeno en los niños podría causar un desarrollo prematuro de los pechos y de características sexuales secundarias en niñas muy jóvenes. Adicionalmente, causó preocupación de que tal exceso pueda impedir que los órganos masculinos se desarrollen normalmente en la pubertad. (23,24)

Es posible que el aceite de soja sea parcialmente hidrogenado. Este proceso resulta en la creación de ácidos grasos trans, malsanos, y presentes en los productos hechos con aceite de soja. Al día de hoy, la esencial información sobre los ácidos grasos trans no se incluye en la “Información Nutricional” de los envases de los productos alimenticios.

El aceite de soja, al igual que otros productos de soja, puede también estar hecho con soja transgénica.

A menudo, se dice que la soja es una proteína “completa” de origen vegetal. Aunque la soja puede tener un perfil nutricional mejor que el de otras plantas, sigue siendo baja en ciertos amino ácidos esenciales. Por lo tanto, es una fuente de proteínas incompleta y desequilibrada. Solamente cuando se la complementa con alguna fuente de proteína animal, se puede decir que es una proteína completa, con todos los amino ácidos esenciales presentes, y equilibrados.

Actualmente, la soja es uno de las principales causas de alergia en la dieta norteamericana. Personas de todas las edades han desarrollado alergias a la soja, atribuibles a la proliferación de soja y de productos que la contienen. Dado que la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos, EE.UU.) aprobó la inclusión de un texto en los envases, que dice que la soja tiene beneficios para la salud(25), se espera que más de mil nuevos productos con soja inunden el mercado, además de los muchos ya existentes. Los bebés alimentados con leche de soja para evitar la alergia a la leche de vaca, desarrollan a menudo alergia a la soja. Debido a la agresiva promoción de la soja, y a su creciente inclusión en alimentos y bebidas, es probable que el número de personas alérgicas a la soja aumente, por el crónico consumo excesivo.

Es difícil evitar la soja y sus derivados a menos que uno elija alimentos simples y naturales y evite los procesados. Incluso así, se consume soja indirectamente a través del alimento de los animales de granja y de los peces de criadero, a quienes se alimenta frecuentemente con derivados de soja.

El texto de salud que se permite ahora en los envases se basa en el consumo de 25g de soja por día, y se supone que reduce el riesgo de sufrir enfermedad coronaria.(25) Tal exceso diario aumenta inevitablemente el riesgo de alergias a la soja. La FDA estableció que las dietas con cuatros porciones diarias de proteína de soja pueden reducir los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL). Cuatro porciones diarias de proteína de soja aumentan el riesgo de más alergias a la soja. Además, reemplazan proteínas de alta calidad sin anti-nutrientes con proteínas de baja calidad con anti-nutrientes. Por si esto fuera poco, esta recomendación reduce la base de alimentos entre los que elegir, negando el principio sensato que sugiere elegir la mayor variedad de alimentos posible.

La aprobación por parte de la FDA del texto que dice que la proteína de soja reduce el riesgo de problemas cardíacos se hizo en respuesta al pedido de uno de los principales productores de soja. El lobby de la soja tiene un gran poder. Además, los fabricantes de alimentos y de bebidas favorecen el uso de soja porque es económica como relleno, cunde mucho y es reemplazante en alimentos para las personas y como alimento para el ganado. Es una forma de reducir los costos que aumentan las ganancias.

Teniendo en cuenta toda la evidencia en contra de la soja, ¿se justifica que se recomiende su consumo como beneficioso para la salud? Se han aprobado en el pasado textos de beneficios de salud de diversos productos (para ser incluidos en los envases) en base a evidencia muy selectiva. Un crítico, Tom Valentine, observó en True Health que “ningún otro producto alimenticio básico tiene tantos anti-nutrientes como la soja. Y por otro lado, ningún otro producto alimenticio tiene tantas firmas de relaciones públicas y lobistas trabajando a su favor”.

A pesar de la actual popularidad de la soja, está amenazada por un rival – la micoproteína. Proteínas de célula única, derivadas de bacterias ú hongos, constituyen un reemplazo económico de la carne. Las micoproteínas, aprobadas en muchos otros países, han sido analizadas por la FDA durante años. Ahora, la agencia parece lista para aprobar su uso como alimento humano y animal. Igual que la soja, se promueve la micoproteína por sus beneficios funcionales, nutritivos y químicos. Su inminente aprobación puede iniciar una nueva revolución alimentaria. Es realmente un nuevo producto alimentario y va a transferir la producción de alimentos de la tierra al laboratorio. Puede que la soja sea derribada.


Referencias

1 Rackis, J. J., ” Biological and physiological factors in soybeans,” Journal of the American Oil Chemists’ Society, 51: 161A-170A, January 1974.

2 Lepkovsky, S., “Antivitamins in Foods,” Chapter 11 in Toxicants Occurring Naturally in Foods, Publication 1354: 98-104, National Academy of Sciences/National Research Council, Washington, DC, 1966.

3 Tait, S., et al, “The availability of minerals in food, with particular reference to iron,” Journal of Research in Society & Health, 103(2):74-7, April 1983.

4 Sandstrom, B., et al, “Effects of protein level and protein source in zinc absorption in humans,” Journal of Nutrition, 119: 48-53, January 1989.

5 Liener, I. E., “Hemagglutinins in Foods,” Chapter 6 in Toxicants Occurring Naturally in Foods, Publication 1354: 51-7, National Academy of Sciences/National Research Council, Washington, DC, 1966.

6 Ikeda, T., et al, “Dramatic synergism between excess soybean intake and iodine deficiency on the development of rat thyroid hyperplasia,” Carcinogenesis, 4: 707-13, April 21, 2000.

7 Divi, R. L., et al, “Anti-thyroid isoflavones from soybean,” Biochemical Pharmacology, 54: 1087-96, November 15, 1997.

8 Hilakivi-Clarke, L., et al, “Maternal genistein exposure mimics the effects of estrogen in mammary gland development in female mouse offspring,” Oncology Report, 5(3): 609-16, May-June 1998.

9 Hilakivi-Clarke, L., et al, “Maternal exposure to genistein during pregnancy increases carcinogenic-induced mammary tumorigenisis in female rat offspring,” Oncology Report, 6:1089-95, September-October 1999.

10 Matone, G., et al, “Effects of genistein on growth and development of the male mouse,” Journal of Nutrition, 86: 235-40, 1956.

11 Petrakis, N. L., et al, “Stimulatory influence of soy protein isolate on breast secretion in pre- and post-menopausal women,” Cancer Epidemiology and Biological Previews, 5: 785-94, 1996.

12 McGuinness, J., et al, “The effects of long-term feeding of soya flour on the rat pancreas,” Scandinavian Journal of Gastroenterology, 15: 497-502, 1980.

13 Murphy, P. A., “Phytoestrogen content of processed soybean foods,” Food Technology, 36: 50-4, 1982.

14 Torum, B., “Nutritional quality of soybean protein isolates studies in children of preschool age,” Chapter in Soy Protein and Human Nutrition, Harold L. Wicke, et al, (eds.), Academic Press, New York, 1979.

15 Stob, M., “Estrogens in Foods,” Chapter 2 in Toxicants Occurring Naturally in Foods, Publication 1354: 18-23, National Academy of Sciences/National Research Council, Washington, DC, 1966.

16 Constantinou, A., “Interaction between genistein and estrogen receptors may enhance mammary tumor growth,” American Association for Cancer Research, April 2000, reported in “The Power of Soy,” Guterman, L., Today’s Chemist at Work (publication of the American Chemical Society), June 2000, page 47.

17 Dees, C., et al, “Dietary estrogens stimulate human breast cells to enter the cell cycle,” Environmental Health Perspectives, 105 (Supplement 3): 633-6, 1997.

18 Wallace, G. M. “Studies on the processing and properties of soy milk,” Journal of Science & Food Agriculture, 22: 526-35, October 1971.

19 Fort, P., et al, “Breast and soy-formula feeding in early infants and the prevalence of autoimmune thyroid disease in children,” Journal of the American College of Nutrition, 9:164-7, September 1990.

20 Setchell, K. D. R., et al, “Exposure of infants to phyto-oestrogens from soy-based infant formula,” Lancet, 350: 23-7, 1997.

21 Setchell, K. D. R., et al, “Isoflavone content of infant formulas and the metabolic fate of these phytoestrogens in early life,” American Journal of Clinical Nutrition, 68 (Supplement): 1453S-61S, 1998.

22 Setchell, K. D. R., “Phytoestrogens: the biochemistry, physiology, and implications for human health of soy isoflavones,” American Journal of Clinical Nutrition, 68 (Supplement): 1333S-46S, 1998.

23 Irvine, C., et al, “The potential adverse effect of soybean phytoestrogens in infant feeding,” New Zealand Medical Journal, 108: 318, May 24, 1995.

24 James, V., “Comments on isoflavones in soy-based infant formulas,” Journal of Agricultural Food Chemistry, 46: 3395, 1998; also, Fitzpatrick, M. G., “Comments,” 3396-7.

25 Food & Drug Administration, “Food labeling; health claims: soy protein and coronary heart disease,” FDA 21CFR, Part 101; Docket No. 98P-0683, October 26, 1999

Artículo aparecido en NOHA NEWS, Vol. XXVI, No. 4, otoño 2001, página 3.


Beatrice Trum Hunter, es una de las mayores expertas en alimentos de los EE.UU., y miembro honorario de NOHA. Es la editora de alimentación del Consumers´ Research Magazine y autora de muchos libros sobre alimentación, incluídos Food Additivies and Federal Policy; The Mirage of Safety; The Great Nutrition Robbery; y el clásico Natural Foods Cookbook.

Fuente: The downside of soybean consumption

 

¿Hormonas alteradas?
Soja: el exceso también daña

 

Laura Bravo, Univision Online**

Disminuye el desempeño sexual
Los bebés, más vulnerables
¿Enemiga de la fertilidad?
El ejemplo de los animales

 

¿ Bajo en potencia sexual ? 

Millones de estadounidenses han incorporado la soja a su dieta diaria para reemplazar las proteínas de la carne y como fórmula para prevenir males como la osteoporosis o el cáncer. Pero algunos estudios sugieren que su consumo diario puede producir alteraciones hormonales que afectan sobre todo a los más pequeños.

Disminuye el desempeño sexual

¿Eres vegetariano y crees que el consumo diario de soja te salva de la falta de carne en tu dieta? ¿Crees que bebiendo leche de soja a diario completarás tus necesidades de calcio y proteína? ¿Estás entre el 25 por ciento de mamás estadounidenses que dan leche de soja a sus bebés creyendo que los están alimentando con ingredientes naturales y fortificantes? ¿Compras en el supermercado productos que contengan isoflavonas para mejorar tu rendimiento y prevenir “achaques” de la edad como la osteoporosis? Pues si estás en alguno de estos grupos, es hora de que prestes atención a los últimos estudios científicos sobre la soja.

 

Este vegetal, que hizo furor en los ´90 y que hoy está instalado como el paradigma de la dieta sana, puede traer aparejados efectos secundarios difíciles de imaginar.

Para empezar, el consumo diario de soja tiene un efecto directo sobre la producción de testosterona, la hormona responsable de la libido en hombres y en mujeres. A mayor consumo de soja, menor producción de testosterona. Esto, que puede ser secundario en un adulto al que no le interese su desempeño sexual, es determinante en el desarrollo de los órganos reproductores de los más pequeños.

“La soja no es una comida milagrosa, ni es la respuesta al hambre del mundo, no es una panacea y no es un alimento seguro”, afirma la médico Kaayla T. Daniel, doctora en nutrición y autora del libro “The whole soy story ” (“La historia completa de la soja”), en el que se desmitifican uno a uno los beneficios de un alimento que la ciencia aún no termina de conocer. Daniel, que en su trabajo cita casos de animales cuya salud reproductiva se ha visto seriamente afectada por la soja, asegura que esta proteína tiene los mismos efectos nefastos sobre el ser humano.

“La soja es estrogénica, por lo tanto los hombres, especialmente los niños, no deberían consumir grandes dosis”, asegura el doctor en medicina Fred Pescatore. ¿Qué hay de los estudios y los comerciales que nos dicen que la soja todo lo cura? Estos estudios, explica Pescatore, han sido realizados en dietas en las que se consume soja fermentada. Los consumidores, sobre todo los vegetarianos, comemos la proteína aislada –no fermentada-, lo que la convierte en una especie de veneno si se toma demasiado seguido.
Los bebés, más vulnerables

Disminuye el desempeño sexual
Los bebés, más vulnerables
¿Enemiga de la fertilidad?
El ejemplo de los animales

 

¿ Bajo en potencia sexual ? 

Aunque no existan conclusiones determinantes que culpen a la soja del aumento en la infertilidad, es conveniente no exponer a los más pequeños a los posibles efectos nocivos que traen aparejadas las dosis diarias de esta proteína.

Según un estudio publicado por las doctoras Sally Fallon y Mary Enig, un bebé alimentado exclusivamente con leche de soja recibe una dosis de estrógeno equivalente a cinco píldoras anticonceptivas diarias.

 

“Un cuarto de los padres de los Estados Unidos usan leche de soja para reemplazar a la de vaca y a la leche materna en la dieta de los más pequeños”, señala el doctor Richard Sharpe, especialista en reproducción humana. Sharpe asegura que los bebés alimentados con esta leche vegetal engordan normalmente, pero pueden estar expuestos a niveles de progesterona demasiado altos. Esto es así porque los granos de soja contienen altos niveles de isoflavona, un producto vegetal que imita las propiedades de la hormona femenina.

“Los bebés varones experimentan una “oleada de testosterona” durante los primeros meses de vida, cuando los niveles de testosterona pueden llegar a ser tan altos como los de un varón adulto. Durante este período, el bebé es programado para expresar características masculinas después de la pubertad, no sólo en el desarrollo de sus órganos sexuales y otros rasgos físicos masculinos, sino también en el establecimiento de patrones cerebrales característicos de la conducta masculina”, explican Fallon y Enig.

Las autoras del estudio “Por qué debe evitarse la soja” recuerdan que fue en la década de 1970 cuando los occidentales comenzamos a consumir productos fabricados con soja, y aseguran que esto puede relacionarse con las discapacidades que muestran los niños para el aprendizaje.

En las niñas, los posibles efectos son igual de alarmantes: según un reporte de la revista Pediatric, las mujeres están desarrollando senos y bello púbico antes de lo normal. Para las doctoras, esto está íntimamente ligado al aumento en el consumo de los estrógenos contenidos en el tubérculo oriental. “En el estudio sobre el desarrollo prematuro de los senos, llevado a cabo en 1986 en Puerto Rico, la más significativa asociación dietaria con el desarrollo prematuro sexual no fueron los pollos – como informó la prensa – sino las preparaciones de biberones a base de soja”, aseguran las especialistas.

¿Enemiga de la fertilidad?

Disminuye el desempeño sexual
Los bebés, más vulnerables
¿Enemiga de la fertilidad?
El ejemplo de los animales

 

¿ Bajo en potencia sexual ? 

“Cientos de estudios epidemiológicos, clínicos y de laboratorio relacionan la soja con malnutrición, desórdenes digestivos, disfunción de tiroides, infertilidad y debilitamiento del sistema inmunológico”, asegura la doctora Kaayla Daniel. En su libro, Daniel recuerda que en los setenta, la Organización Mundial de la Salud destinó 5 millones de dólares a estudiar los efectos anticonceptivos de la soja, el lino y la alfalfa.

 

“Los investigadores se dieron cuenta de que algunas tribus usaban la soja como ingrediente para control de natalidad. No aplicaron este método natural para reemplazar a los métodos que conocemos simplemente porque tiene los mismo efectos secundarios que la píldora”, afirma.

Según Daniel, el fitoestrógeno de la soja afecta a la fertilidad y el desempeño sexual de los hombres. “En 1992, investigadores daneses reportaron que la calidad del esperma había bajado en un 50 por ciento entre 1939 y 1990. Las causas más probables son los desechos químicos en el ambiente y la presencia de fitoestrógenos de la soja en alimentos que no necesariamente son de soja, que ni siquiera sabemos que están hechos en base a esta legumbre”, recuerda la autora.

El ejemplo de los animales

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¿Enemiga de la fertilidad?
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Para ilustrar su tesis, Daniel explora en el mundo animal. Uno de los ejemplos citados por la doctora en nutrición es el de los pandas del Zoo Nacional, en Washington. Los osos no muestran demasiado interés por reproducirse, al punto que especialistas de China recomiendan proyectarles videos XX que les muestren cómo hacerlo.

 

“Es tiempo de mirar cuál es la dieta del panda. En un artículo del Washington Post, los cuidadores del panda dicen que estos osos tienen una dieta rica en bizcochos de soja. Sin dudas, las isoflavonas son las que han causado infertilidad, falta de libido, ansiedad, aislamiento social y otros desórdenes de conducta en estos animales”, opina Daniel.

En su estudio, las doctoras Sally Fallon y Mary Enig narran el caso de las aves de Whangerai, de Nueva Zelanda, cuyo plumaje se colorea cuando alcanzan la madurez, entre los 9 y los 24 meses. Un criadero empezó a alimentarlas con alpiste a base de soja y el plumaje de las aves se coloreó a los pocos meses. Aunque en fabricante dijo que esta maduración temprana era una ventaja de su alpiste, en los años subsiguientes se vio que junto con el crecimiento precoz las aves experimentaban una disminución en la fertilidad.

Sallon y Ening recuerdan que los monos que tienen deficiencia en la hormona masculina no desarrollan de forma apropiada su percepción espacial, su capacidad de aprender y de agudizar su vista.

Aunque especialistas en alimentación como Nan Andrews Amish aseguren que una baja en la testosterona no necesariamente es mala –sobre todo en los varones agresivos- y aún existan férreos defensores de la dieta de la soja, es bueno tomar algunas precauciones y consumirla en bajas dosis, ya que aún la medicina no termina de conocer los alcances de esta proteína, que además suele estar modificada genéticamente en un 70 por ciento. Hasta con los brotes de soja los excesos son malos.

 

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