Entrevista a Ma. Lourdes Campos publicada en la Revista Mundo Nuevo.
Esperamos este material sea inspirador para todos.

“La Terapia Floral es para conocerse a sí mismo”

“El terapeuta floral no es un sanador, ni curandero, es un educador; es decir ayuda a la persona a que conozca su mapa emocional. y que, en última instancia, el paciente pueda asociar la emoción que desencadena un síntoma. Se intenta que la persona sea parte proactiva de su curación, que se conozca y, al conocer su mundo emocional, pueda reconocer la causa emocional de los síntomas.”

Ma. Lourdes ama las flores por sobre todas las cosas: pareciera vivir por y para las flores, como su único norte. Bajo el aspecto de abuela bonachona, se encuentra una persona de mirada clara y firme, y de una franqueza hasta decir basta, particularmente en situaciones injustas o poco claras.
De procesos y decisiones meditadas y reflexionadas, una vez tomada una decisión es invariable en su determinación. Indudablemente, dicha virtud, junto con su trayectoria, su amor incondicional por las flores y el claro desinterés por el lucro en la enseñanza y en la terapia floral, han hecho que Lourdes sea un claro referente en el mundo de las esencias florales en Chile.

Directora de la Escuela de Terapeutas Florales Mount Vernon, Ma.
Lourdes lleva 22 años trabajando en terapia floral. Hoy se dedica sólo a la formación de terapeutas florales, junto con un equipo multidisciplinario que abarca desde el conocimiento de las flores propiamente tal, hasta la anatomía humana, la filosofía y ética del Dr. Bach y la psicología en la entrevista con los pacientes.

Lo Esencial

¿Qué son las esencias florales?
Son preparados que se realizan a partir de plantas silvestres. La planta silvestre escoge el lugar donde nace, entonces es posible encontrarla con toda su energía y su potencia. Las esencias florales se toman y trabajan a nivel emocional, es decir, desarrollan una virtud donde hay una emoción que está descompensada, o en defecto.

¿Se trata de cualquier planta silvestre?
Básicamente, las plantas que encontró el Dr. Bach, las cuales poseían una vibración que era el positivo de la vibración y el negativo de la emoción.

¿Cómo actúan?
En la medicina complementaria, el reiki, la acupuntura, etc., no se trabaja como en la alopatía, suprimiendo síntomas, sino buscando las causas del síntoma, que normalmente se trata de una desarmonía entre el alma y la personalidad, como señala Bach. Cuando éste empezó a
buscar una forma de curación más simple, que no fuera de carácter agresivo (recordemos que Bach partió como médico alópata, luego derivó hacia la homeopatía y finalmente desarrolló la terapia floral), descubrió que existían flores que tenían una vibración que equivalía a la misma vibración de un defecto de una persona, pero
ésta estaba en positivo, por lo que servía para sustituir el
negativo. Entonces, en el fondo, Bach fue un gran correlacionador de patrones vibracionales. ¡Esa es la maravilla, el que se diera cuenta de ello! Fue parte de mucho estudio y experiencia, pero también de
una gran sensibilidad al mundo de las energías.

¿Cuál es su mecanismo de acción?
Habría que partir por dos paradigmas diferentes. Estamos
acostumbrados en la medicina alopática, a considerar el cuerpo como una especie de máquina o mecanismo al cual se le pueden hacer arreglos, ajustes, etc.; paradigma de carácter mecanicista que proviene de Newton. En las flores de Bach y en todas las medicinas vibracionales hay que partir de Einstein, que señala que todo es energía, una de carácter más denso y otra más sutil. La energía condensada o más densa es la que vemos, la sutil no. El cuerpo humano está compuesto por un cuerpo físico, y también por energías más sutiles, un cuerpo vital o energético, uno emocional y otro mental. Algunas personas sensibles a estas energías sienten la vibración o característica de la energía que acompañan a las personas; otras son capaces de ver el aura.

Las flores de Bach actúan en las emociones, y las emociones están en un cuerpo u ovoide que engloba al físico y al cuerpo energético o etérico. Ahí, la terapia floral trabaja a nivel del cuerpo emocional, actuando por vibración. En las esencias florales, no hay principio activo. Si uno analiza un frasco de esencias florales, hay agua y coñac, nada más. Es la vibración de la flor que se conserva
en coñac con agua la que va a actuar en los cuerpos sutiles del paciente.

¿Son válidas otras flores fuera de las descritas por Bach?
Son válidas en la medida de que estén experimentadas y probadas.
Personalmente, tengo experiencia con flores de California y de Bush, uso también algunas flores de Hawai y de Machu Pichu, cuyo funcionamiento está absolutamente probado. Hay laboratorios muy serios, como los que producen las de California, que ponen una flor en experimentación y la envían a distintos terapeutas en el mundo, por ejemplo, Claudia Stern, Bárbara Espeche o Mateos en España, y
cuando ellos devuelven la información, recién ahí comienza su comercialización, pues ya ha sido probada en forma empírica.

En el fondo, son sistemas florales que tienen un laboratorio
responsable detrás, donde hay estudios clínicos e investigación. Yo soy también como Santo Tomás: ver para creer.

Extraído de Revista Mundo Nuevo
http://www.mundonuevo.cl